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Una década

Un trece de noviembre de 2003, cuando cursaba el 8vo Semestre de mi carrera, comencé a hacer unas pasantías profesionales en la institución donde actualmente laboro, tenía solo 20 años, pero las circunstancias de mi vida me habían hecho madurar rápido, no tenía tiempo que perder, necesitaba desde muy joven abrirme caminos profesionales que me llevaran a auto sustentarme, no solo a mi, sino a mi hermano menor.

No fue fácil, nada de lo que vale la pena lo es, y al cabo de unos meses (varios meses) después logre que me contrataran gracias a mis capacidades, es decir, que cuando me gradué cumlaude de Licenciada en Administración, no tuve que buscar trabajo, ya lo tenía.

En esta institución he aprendido muchas cosas, y me ha brindado un trabajo “estable” “seguro” y como dicen por ahí “para toda la vida” y entonces esa frase me asusta, me aterra, de verdad quiero pasarme toda la vida viniendo a estas oficinas como tengo haciéndolo los últimos 10 años. La respuesta es NO.

Aquí cree una zona de confort, me siento segura, no tengo el mejor de los sueldos pero hago maravillas y me ha alcanzado, soy totalmente independiente, y he podido viajar, pero inevitablemente, se ha despertado un espíritu en mí, un espíritu soñador, aventurero, me he descubierto en una faceta más humana. Y he caído en cuenta que esa misma estabilidad y seguridad, ha dormido mi parte creativa, porque así somos los seres humanos, sino necesitamos no creamos, y nos conformamos.

Pero desperté, he analizado muchas cosas, he leído mucho, he visto a través de mis compañeros de trabajo, como este sistema de la administración pública venezolana se consume la vida de las personas y ni siquiera pueden acceder a una jubilación digna.

Recientemente un CS que hospedé me dijo parafraseándolo un poco “cuando nos dedicamos a algo nuestro, a algo que amamos, y enfocamos nuestros esfuerzos, el trabajo no tiene que ser una cárcel sino mas bien el camino a la suma de las libertades”; es así, comparto plenamente su opinión, hacer algo al que te sientes obligado, te hace sentir preso, así me siento.

Entonces, el ya no querer este trabajo, el querer plantearme nuevos retos, no me hace una malagradecida con las oportunidades, por el contrario, me hace una emprendedora, no dudo ni por un instante que en aquellos tiempos, fue lo mejor que pudo pasarme, pero la vida evoluciona y una década después siento cada día la necesidad de cerrar este ciclo y abrir nuevos horizontes.

Como? Aún no lo se, estoy buscando esas respuestas, o mejor dicho, si tengo algo en mente, pero mejor irlo materializando para poder contarlo. Lo que si tengo claro, que el 2014 será un gran año de cambios, porque toda mis energías estarán enfocadas al cambio, a lo que necesito y quiero para mis días.

“La VIDA dura solo un tiempo, pero el tiempo dura toda la VIDA. 

Disfrútala a tiempo antes que el tiempo decida tu VIDA”

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